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Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos experimentado miedos, y el miedo a la soledad es uno de los más comunes. Al despertar prendemos la televisión, el radio, nos comunicamos con las personas más cercanas, y ¿nosotros? ¿En dónde está el contacto con nosotros mismos? La gente piensa que la soledad es mala, un pantano sin salida, un cuarto oscuro sin posibilidades de salir,  que por ninguna circunstancia deberías pasar por momentos y evadir la soledad es la mejor opción.

La soledad es tan benéfica cuando se trata de reencontrarnos con nosotros mismos. Nos enseña a enfocarnos en nuestras necesidades y no llenarnos de lo que está en nuestro exterior,  nos permite saber lo que queremos, a donde nos dirigimos, y en muchas ocasiones nos ayuda a pensar si lo que estamos haciendo ahora nos acerca al camino que queremos o buscamos… a rodearnos de gente que tenga nuestros mismos intereses y sobre todo a valorar la compañía que solemos tener cuando no estamos solos

Si a este sentimiento de soledad, le damos un giro totalmente opuesto a lo que la mayoría de las personas piensan, resulta que encontramos en él, un lugar maravilloso, en el que nos sentimos acogidos y tranquilos. Nos ayuda a concentrarnos más, a tener paz mental y a meditar. Esto nos sirve para poner en orden nuestras ideas, que muchas veces nos atacan y están divagando por la mente sin descanso alguno, haciéndonos sentir agobiados, preocupados, nerviosos, y que incluso bloqueamos, eso no es nada favorable ya que solo reprimimos sentimientos que en algún momento van a salir, pero de forma negativa.

La soledad puede vivirse de dos formas: una en la que no necesariamente tiene que ser desagradable o negativo sino una elección  que da lugar para la reflexión o  introspección y la otra como un sentimiento de soledad que viene con la connotación de lo negativo, de lo temido.

Recuerda:

Si se vive la soledad como una condición que debe evitarse a toda costa, la persona será presa del pánico y recurrirá a distracciones carentes de sentido, o a relaciones inconvenientes, que pueden situarla con personas no adecuadas, por miedo a estar solo.

Enfrentar tu miedo a la soledad y vivirla como una experiencia positiva, trae muchos beneficios y mejora tu calidad de vida. Algunos beneficios de pasar tiempo a solas son los siguientes:

– Mejora tu capacidad de concentración.
– Ayuda a procesar mejor tus emociones, sean buenas o malas, y así poder afrontarlas de la mejor manera.
– Disminuye la fatiga, ya que al estar a solas, descansas de la productividad.
– Te hace reflexionar mejor sobre el presente, evitando la ansiedad de pensar en el futuro.
– Aumenta tu capacidad de atención.
– Te relaja y te aleja de los ruidos frecuentes.
– Tu paz mental aumenta.


Lic. Cindy Hernandez
Psicológa